Obras
de Schubert, Fernández Arbós , Cassadó.
Trio
Arriaga.
Teatre
Principal de Sabadell. 15-5-15.
Por la
técnica, el talento musical y el trabajo riguroso que demuestra en cada concierto,
el Trio Arriaga es una formación que hipnotiza y seduce al auditorio. Me
interesa porque siempre va directo y ofrece unas interpretaciones vibrantes y
luminosas. Su aliento romántico no deja lugar al aburrimiento gracias a una
mezcla de implicación, perfección y musicalidad. Lo volvieron a demostrar en el
Teatre Principal de Sabadell el pasado viernes con el Trio núm. 2 D. 929 de Schubert desde una construcción, dialéctica y
lirismo que se bañaba de la huella beethoviana con el carácter precursor de
Schumann y Brahms. ¿Elementos significativos? Las transiciones nada ásperas, la
fluidez del discurso y la potenciación tímbrico-rítmica de los motivos
principales (especialmente del tercer y cuarto movimientos) en unas texturas
muy diáfanas. No obstante la preeminencia del teclado y el violín
-ocasionalmente calante- cubrían la cantinela del violoncelo. A destacar, por
cierto, los trinos de Ligorio: bien articulados y cerrados nítidamente.
En la
exploración del repertorio nacional con la que el conjunto también se ha
proyectado en los últimos años, la segunda parte incluía dos composiciones que
se detienen en los ritmos de la tierra y se enardecen cuando la emoción trata
de convertirse en pasión. Tanto en el Trio
español Op. 1 de Fernández Arbós como en el Trio de Cassadó se fundamentan en diferentes danzas (la habanera,
seguidillas, gitanas, polo, malagueña
,… ) que los Arriaga sirvieron con expresividad en la macroforma y
precisión en el detalle. Aquí cabe resaltar los acompañamientos rítmico-harmónicos,
los rasgueados y el uso flexible a la vez que vigoroso del ritmo, expresándose
con una profundidad y arrebatamiento a la altura de las expectativas de las
obras y de un público sabadellense agradecido pero frio.
Este
ciclo de cámara de Sabadell presenta propuestas de gran calidad que la
asistencia y el entusiasmo no siempre le corresponden. El Teatre Principal
debería de haber ovacionado al Trio Arriaga ante de la extensión y la
complejidad, la calidad y la generosidad así como la integridad y el placer de
hacer música mostrados al bisar el segundo movimiento del Trio de Schubert.
por Albert Ferrer Flamarich

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